Reflexiones de la presentación de TISAC
Vivimos en una supuesta urgencia. Todo lo queremos para ayer, todo se necesita de inmediato. Queremos ejecutar, sin planear, argumentar sin pensar y cosechar antes de que el fruto madure.
Parece también que, desde hace un tiempo, el hablar ha reemplazado al hacer. Hay un crecimiento desmesurado del recurso de la palabra como sustituto de la acción. Hablamos casi continuamente, sin reposo: afirmamos, negamos, protestamos, adherimos, acordamos o disentimos. Todos y a un tiempo. En cualquier lugar o situación. En voz alta y sin medida.
Entre tanto ruido real o virtual, genuino o ficticio, hay que hacer un esfuerzo por encontrar la pausa necesaria. No como un sinónimo de parsimonia o inactividad, sino como momento de reflexión.
La reflexión es, por su misma esencia, lenta, de difícil elaboración. Los pensamientos se rumian, esto es, se mastican, se digieren, vuelven, hay otra masticación y se vuelven a digerir, con tranquilidad y sin apuros hasta que toman forma y se consolidan. Y para eso necesario, es imprescindible, el silencio, esa distancia necesaria que nos piden los problemas.
No me refiero al silencio que nos ata, que no nos deja expresar o nos inmoviliza, sino esa decisión, ese acto voluntario que genera un lugar para que las cosas surjan y fluyan. Para propiciar la escucha, tanto la del afuera, como la de adentro; para identificar los primeros brotes de una idea que empieza a germinar; para hacer espacio donde puedan desplegarse las palabras de los otros y las ideas de los demás.
Algo de esto, creo, sucedió el pasado martes 23 de Agosto en el lanzamiento de nuestra asociación. Una pausa necesaria en medio de la vorágine. Un momento de reflexión compartida donde hablar fue tan importante como escuchar.
TISAC tiene un objetivo ambicioso: impulsar el ecosistema de la Salud Digital en la región. Para eso fundamos este nuevo espacio: un ambiente colaborativo donde pensar juntos y luego actuar, donde nuestros saberes, nuestras escuchas y nuestros silencios se mezclen, crezcan y se desarrollen.
Siento que hemos dado el primer paso, que el viaje ha comenzado. Ahora es cuestión de mantener o mejor aún, potenciar este lugar, promover la reflexión individual o colectiva, compartida o solitaria bajo la bandera que nos convoca: mejorar la salud de las personas a través de la innovación y la tecnología.
Ni más, ni menos.
Diego Vannucchi