El pasado Junio, mes de la diversidad y la inclusión, como cada año se pone en agenda la necesidad e importancia de garantizar que todas las personas sean reconocidas y valoradas en todos los aspectos de su vida, incluyendo el ámbito digital. Desde una perspectiva de Derechos Humanos y desde una mirada interdisciplinaria, quienes trabajamos en salud digital sabemos que debemos asegurar que las tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito de la salud sean inclusivas y respetuosas con la diversidad de las personas y garanticen dos aspectos esenciales en nuestro campo: el acceso y la equidad en la atención.
La Pan American Health Organization ha desarrollado los principios rectores para la transformación digital del sector salud y propone la Salud Digital Inclusiva como uno de ellos. El abordaje de una estrategia multisectorial; la alfabetización digital y empoderamiento de la sociedad, sobre todo los sectores más vulnerables, y la identificación de sus necesidades; un enfoque centrado en las personas; y un mayor conocimiento en la gobernanza y agencia de los datos, están dentro del Llamado a la acción de este principio orientador.
La incorporación de esta perspectiva en el desarrollo y diseño de sistemas informáticos, y en todo el abanico de soluciones y estrategias digitales en salud, es un paso fundamental e indiscutido para promover una sociedad más inclusiva y garantizar que nadie quede excluido en la era digital.
Es necesario garantizar una representación precisa, adecuada y respetuosa de las personas para brindar una atención justa y equitativa a todos los individuos más allá de su origen, género, edad, cultura o condición.
Exclusión digital
Sabemos que el COVID aceleró de manera vertiginosa la transformación digital en salud migrando servicios y procesos a plataformas digitales, acelerando la innovación y la proliferación en el desarrollo de soluciones. Todo de manera exponencial y en tiempos que creíamos imposibles.
Hoy estamos pasando el tamiz, evaluando el impacto y la efectividad, los riesgos en términos de eficacia o seguridad. Y entendiendo también, con la mirada puesta en la sostenibilidad, que la transformación digital de los sistemas de salud es esencial e imprescindible para alcanzar objetivos prioritarios como la atención oportuna, la mejora en el acceso a la atención primaria o el acceso a diagnósticos y tratamientos. Este proceso afecta tanto a profesionales y trabajadorxs de salud ante la necesidad de desarrollar competencias digitales, como a personas usuarias del sistema que hoy son requeridas con ciertas habilidades para acceder a la atención.
En un documento reciente sobre la Transformación digital en el NHS, elaborado por el Health and Social Care Committee, se describe el estado de situación post covid y se plantean una serie de recomendaciones y líneas de trabajo del Servicio Nacional de Salud para reforzar esta estrategia digital que ha sido prioritaria para los últimos gobiernos.
Se hace referencia a la variación de madurez digital de los diferentes organismos e instituciones al interior del SNS; a la incorporación de la NHS App como aplicación que ofrece a los ciudadanos una forma de acceder a los servicios, la información, apoyo y cuidado a través de su smartphone; se mencionan aspectos vinculados a la interoperabilidad de los sistemas; y a las competencias digitales de personal sanitario y social.
Y lo que me interesa destacar es que dedica un apartado a los excluidos digitales entendiendo que siempre habrá personas que queden fuera de los servicios y canales digitales. Este quedarse afuera puede deberse a que la estrategia no las incluye pero también a que hay personas que deciden voluntaria y conscientemente no utilizarlos, y que prefieren canales cara a cara.
Falta de acceso a dispositivos o conectividad, bajo desarrollo de competencias digitales, falta de motivación basada en la desconfianza, son algunas de las principales barreras que han relevado. Señalan que es probable que estas personas sufran exclusión digital en un sentido más amplio, y entonces el problema es aún más complejo y desafiante ya que debe abordarse desde diferentes sectores y áreas de gobierno.
Al considerar el tema como prioritario, se plantean una serie de retos y respuestas más específicas:
- Comunicar de manera clara y accesible las ventajas del uso de la tecnología y abordar los riesgos y las preocupaciones de las personas en términos de eficacia o seguridad.
- Mantener canales digitales y no digitales de doble vía evitando las estrategias de acceso rígidas que limitan las opciones de acceso no digitales.
- Trabajar con autoridades locales para involucrar a la comunidad en capacitar a las personas en el uso de la tecnología digital para la salud.
- Trabajar con los diferentes sectores y áreas de gobierno entendiendo que la inclusión digital es una responsabilidad compartida.
- Elaborar un marco de actuación y desarrollar mayores recursos para apoyar la inclusión.
- Monitorear y mantener actualizados los sistemas de revisión y recomendación de aplicaciones móviles en salud, asegurando el cumplimiento de estándares y normativas.
- Incluir profesionales, trabajadorxs de la salud y pacientes en procesos de co-diseño y co-creación de soluciones digitales.
En nuestra región
La tecnología está en el centro del funcionamiento de la vida ciudadana, económica y social. Se ha transformado nuestra forma de trabajar, comunicarnos, consumir, entretenernos, aprender, acceder a servicios y a la información. Sin embargo, todos estamos en contacto directo con personas excluidas digitalmente. El Banco Mundial señala en relación a la brecha digital que menos del 50% de la población de América Latina y el Caribe tiene conectividad de banda ancha fija y sólo el 9,9% cuenta con fibra de alta calidad en los hogares.
En el ámbito de salud, esta es una realidad de nuestra región que no podemos ignorar. Está presente en todos los ámbitos y afecta a diferentes grupos de población (infancias, mujeres, personas mayores, personas con discapacidad o necesidades neurodiversas).
En un momento de incertidumbre, donde la inteligencia artificial y los sesgos algorítmicos están influyendo en el destino de la humanidad y las sociedades, es crucial tener presentes a los desamparados digitales y a quienes aún eligen resistir este cambio brusco por elección y preferencia.
Desde TISAC trabajamos cada día para que la mirada en salud digital sea inclusiva, situada, reflexiva, representativa y contextualizada.
Foto de Jehyun Sung en Unsplash