12 diciembre, 2022
El futuro del sistema de salud en Argentina

Hacia un registro clínico electrónico integral e integrado.

 

En los últimos años, hubo grandes avances en el proceso de transformación digital en nuestras vidas, tanto así que incluso penetró en nuestras actividades cotidianas, como ser en el uso de telecomunicaciones, herramientas de programación digital, actividades remotas, por mencionar algunas. Esta misma situación también se replica en el espacio de la Salud, con el uso de la telesalud, la historia clínica electrónica, los wearables y muchas otras herramientas. Este fenómeno de adaptación tecnológica en salud llamado “e-salud”, es definido como el uso rentable y seguro de las tecnologías de la información y las comunicaciones en apoyo de la salud y los ámbitos relacionados a ella.

En un escenario donde hay necesidades que surgen todos los días, que se ha hecho especialmente manifiesto con la pandemia del Covid-19 (al tener que ir al médico pero no poder salir de casa, la necesidad de poseer los comprobantes de los esquemas de vacunación actualizados, continuar el tratamiento de condiciones crónicas evitando la atención presencial), aparecen varios puntos de mejora. El objetivo siempre es poder otorgar acceso a los servicios de salud a más personas y con ello, ofrecer una mejor calidad de vida en general.

De este conjunto de necesidades surge la oportunidad de informatizar los sistemas de salud, proceso que requiere un análisis profundo de los requerimientos y necesidades de los usuarios. Ese proceso termina manifestando las características del sistema de salud actual, y para comprender completamente hacia dónde se dirige y los desafíos que pueden surgir, es igualmente importante conocer dónde nos encontramos ahora.

Una mirada de cerca al Sistema de Salud argentino expone a primera vista que tiene una estructura financiera mixta, la cual se puede dividir en tres grupos según el tipo de financiación:

  • Cobertura Privada, donde los pacientes individuales pagan directamente por su acceso a los servicios de salud.
  • Cobertura Social, que es financiada por empleadores y empleados. Se comporta como un sistema de capitalización privada pero no lo paga directamente el paciente. Representa la mayor parte de la cobertura de salud del país y es la que más financiamiento recibe (46%).
  • Cobertura Pública, que es financiada por el gobierno. Brinda atención médica gratuita para el paciente y para cualquier persona en Argentina, independientemente de que posea una cobertura social o privada. Este subsector ofrece un alcance que involucra a todo el territorio nacional, dando cobertura en zonas que no son cubiertas por el sector privado debido a la baja rentabilidad. Por lo general, atiende a la parte de la sociedad de menores ingresos, que, a su vez, es la que más recibe servicios de salud (36%).

Esta distribución permite extraer algunas conclusiones preliminares, como que tener diversas fuentes de financiamiento, con diferentes intereses, lleva a priorizar unas necesidades sobre otras variando de un actor a otro. Esto a su vez genera diferencias en el diseño de los sistemas de información, cada uno de los cuales se enfoca en problemas diferentes, lo que da por resultado un mosaico de herramientas y plataformas que, en muchos casos, no son compatibles entre sí.

Por lo tanto, cada actor atiende a sus propios intereses y crea soluciones a partir de lo que considera una necesidad, dejando de lado otras necesidades. Es un problema serio cuando esta idea se superpone con el hecho de que estas soluciones no suelen estar integradas –o ser integrables– entre ellas. Cuando se trata de registros de salud y soluciones informáticas, la continuidad y disponibilidad del registro es fundamental. Sobre todo teniendo en cuenta que la falta de compleción de la historia clínica puede comprometer potencialmente la seguridad del paciente.

Por ejemplo, si un paciente que siempre ha pagado por la atención médica privada, de repente recurre al sistema público para recibir atención médica, ¿qué pasa con sus registros clínicos? ¿Se pueden migrar de un sistema de registro a otro?

La capacidad de los sistemas y componentes para intercambiar información, comprender los datos entrantes y hacer uso de ellos resulta esencial. A esto lo llamamos “interoperabilidad” y es lo que define la forma de llevar a cabo estos intercambios de información mediante el uso de estándares,.

La interoperabilidad se logra planificando los sistemas de información de los servicios de salud de manera integral, con una visión sistémica que abarque todas las situaciones posibles: alineando el diseño de los sistemas de información con los objetivos del sistema de salud y con las necesidades de los usuarios. Al mismo tiempo, debe ser flexible, modular y escalable.

A partir de este punto en el que se ha planeado un sistema de información, lo que sigue es implementarlo, porque ningún sistema es útil si no está funcionando y disponible. Por ‘implementación’ se entiende al proceso de incorporar las tecnologías a la cultura profesional y a los flujos de trabajo con el objetivo de resolver los problemas que el sistema considera que necesitan soluciones.

Sin embargo, al implementar un sistema de información en salud, también es necesario tener en cuenta el impacto que este cambio tendría en todos los niveles de una organización, abordando el proceso de cambio de manera transdisciplinaria.

Hay muchos factores que pueden dificultar una implementación: problemas técnicos, respaldo legal, temor a la pérdida de información, entre otros. La mejor estrategia para abordar estas barreras de adopción es aplicar un enfoque interdisciplinario de «gestión del cambio», que involucra múltiples aspectos: tecnología, procesos de trabajo, capacidad del usuario, gobernanza de las decisiones, motivaciones del usuario, adaptaciones a las herramientas, intercambio de información. De esta forma, se despliegan herramientas de gestión buscando un modelo de información más integrado para todos los actores (equipo de salud, personal administrativo, pacientes), fomentando tecnologías escalables y estimulando la renovación continua.

Parte de mi nuevo rol como informática de salud es abordar estos temas. Encontrar las mejores soluciones y estrategias para afrontar el cambio digital. No es una tarea sencilla, y definitivamente no es fácil, pero eso no significa que no haya oportunidades para aprovechar. Por el contrario, la buena noticia sobre toda esta fragmentación y todo el trabajo que aún queda por hacer es que brinda la oportunidad de mejorar la atención médica en su conjunto. Esto permite sentar las bases para un sistema de cobertura más integral, homogéneo y moderno que esté al alcance de la población. Esa es la misión, y personalmente estoy muy emocionada de formar parte de ella.

Joia Nuñez

 

Joia Nuñez es médica especialista en Pediatría e Informática en Salud. Miembro de la Subcomisión de Tecnologías de Información y Comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría, así como de TISAC. Actualmente se desempeña como Customer Success Account Manager en Wúru.  

 

Foto de National Cancer Institute en Unsplash

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